José Ramón Sandoval: “A lo mejor pasan 20 años, pero entrenaré a un grande”

5 Nov

*Entrevista realizada antes de su fichaje por el Sporting de Gijón

José Ramón Sandoval vive pendiente del teléfono. Tiene ganas de hacerse con un nuevo proyecto, de marcar su impronta en un equipo. Bebe fútbol, come fútbol, respira fútbol. Humilde, trabajador, orgulloso, competitivo y soñador. Lo ha apostado todo por ser entrenador en Primera División. Descubrimos cómo y por qué lo ha conseguido. No es de estrañar.

¿Se considera un entrenador exigente?

Cuando estás de entrenador tienes que ser exigente, tienes que hacer que la gente sea competitiva, porque si no nunca alcanzas el objetivo. Tienes que competir en todo, hasta en la ducha, por coger el agua calentita, la toalla… hay que competir por todo en la vida, yo se lo hago ver a mis hijas, hay que competir y buscar objetivos siempre si no quieres caer en la monotonía.

Hay quien dice que la labor de un entrenador en un partido se acaba cuando da el once inicial, el resto es cosa de los jugadores.

Si tienes un Barcelona se acaban las tácticas, pero si tienes que estar recordándole la calidad del contrario, las coberturas, el equilibrio entre líneas, las permutas, los desajustes… eres pieza fundamental dentro del esquema, tienes que recordar, ejercer como entrenador  y preparar a varios jugadores para que dentro del campo haya pequeños entrenadores. Es preparar a los jugadores a ser pequeños entrenadores. Muchos entrenadores no quieren que sus jugadores sepan demasiado y que no ejerzan jerarquía, es todo lo contrario, si saben más que tú mejor, si son mandones mejor, porque con 80000 espectadores tú no llegas al jugador, pero si tiene uno al lado que le esta recordando cosas, tú le dices algo y es una pequeña pincelada para que se le encienda la bombilla.

Guardiola tenía un Barcelona, pero también manejaba las tácticas.

Es bueno un Guardiola dentro y fuera del campo. A mi me ha demostrado que los partidos los gana él también. Con nosotros en el Camp Nou cambió tres veces de sistema en treinta minutos, resolución de problemas, es como el ejército.

¿Tiene un método de trabajo preferido?

A mi me gusta el método de trabajo de resolución de problemas, que tú en el entrenamiento le vas marcando al jugador una serie de pautas y el jugador va buscando el problema y la solución, y luego en la competición el jugador vuelve a tener esa confianza y ese estímulo de lo que ha entrenado.

¿Se apoya en su cuerpo técnico o son figuras de adorno?

A mi me gusta delegar mucho en mi cuerpo técnico, en sus implicaciones dentro de lo que trabajamos, darles pequeñas connotaciones a cada uno para que se sientan responsables. En sus parcelas son los mejores, una vez supervisado por mí, ellos son los responsables. Me gusta que mi segundo entrenador trabaje la estrategia ofensiva y defensiva de los córners. Va acoplando cosas suyas a los entrenamientos, siente el equipo como suyo, le doy el cargo porque yo quiero que él se sienta entrenador. Él hace de poli bueno y yo de poli malo, muchas veces te sujeta por detrás. Si no le hiciera caso nunca, no estaría a mi lado.

¿Cómo estudia a su equipo en el transcurso del partido?

Cuando empieza el partido el segundo entrenador se fija solo en el rival, movimientos, variables tácticas… Cuando acaba el primer tiempo me hace un pequeño informe con varias cosas que el rival hace, más lo que yo he visto de mi equipo, más lo que trae el scaouting, hacemos el resumen y en tres minutos se lo damos al jugador. El scaouting nos manda a tiempo real al Ipad al banquillo imágenes de cosas que le pedimos para rectificar, y estadísticas.

¿Le gustaría más vivir el partido desde la grada para poder ver la evolución y poder modificar al equipo? 

Desde el palco quieres dar instrucciones y no puedes, el partido hay que verlo abajo, hay que vivirlo. Yo siempre he ido de traje, para mi el partido es un acto espectacular, siempre mi traje, es un día de fiesta, el partido es como cuando te casas, esos 90 minutos que nadie mes saque de la película. Cuando me expulsan no lo siento por el partido que me han expulsado sino por los que me pierdo después.

Esta temporada los entrenadores están siendo expulsados con bastante facilidad.

Han dado una norma a los árbitros que premian más si echan a un entrenador, y no pueden moverse del banquillo. Yo acostumbré a meterme las manos en el bolsillo, porque si tú levantas los brazos son protestas airadas, pero si no, no son. No puedes dialogar. No pasaría si los cuartos árbitros dialogaran en vez de ser un policía. Te estás jugando la vida, ves una acción y saltas y el árbitro te echa, pero es que te sale, hasta cuando estás viendo el partido en la televisión. Dos partidos a un entrenador es como si a un médico le multas y no le dejas salir de casa, no puede operar. Hasta que el colegio de entrenadores no haga fuerza, estamos indefensos. Por lo menos este año los entrenadores del equipo grande no tienen barra libre.

¿Los árbitros favorecen a los grandes?

Hay árbitros que hacia los equipos grandes miden el rasero de una manera, y otros que son más permisivos con algunas cosas, como con Cristiano y Messi. Hay algún árbitro que tiene a algunos jugadores cruzados y a la primera no les perdonan.

¿Hay que proteger a las grandes figuras como Messi y Cristiano?

Hay que proteger a todo el mundo, a todos los futbolistas con ficha profesional. Creo en la igualdad, no en el talento. Es la misma falta juegues en el Real Madrid que en Osasuna, no es diferente si eres Messi o Cristiano.

No ha cerrado usted de la mejor manera posible su paso por el Rayo. En el campo consiguió los objetivos, pero en los despachos llovía demasiado…

Con el tiempo vas aprendiendo muchas cosas, yo he llegado este año nuevo a Primera, y todos los trapos sucios aireados me han perjudicado de cara al exterior. Te sientes incómodo porque veníamos de una situación diferente, nos habíamos dejado el alma por el club, para que no desapareciera, habíamos conseguido ascender de tercera a 2ªB, de 2ª a 1ª, pero la inexperiencia y la falta de madurez en ese aspecto y no haber hecho caso de la gente que me aconsejaba, me hizo actuar mal. Lo mejor hubiera sido ponerlo en manos de un abogado y que un  juez dictaminara. La gente no sabe la historia real, si la supieran sería diferente, y a las directivas de otros equipo les echa para atrás. De las leyes concursales todos salen dañados, todos los capitanes, entrenadores que lo han pasado mal, luego les ha costado colocarse.

Parecía difícil imaginarse un Rayo sin usted el banquillo cuando terminó la pasada temporada.

Me alegro de que el Rayo esté en Primera División y de haber conseguido objetivos, que es lo que debería haber valorado todo el mundo. Lo hemos conseguido todos los trabajadores que hemos estado dentro del Rayo. Yo era el portavoz de la gente. El Rayo para mí lo ha sido todo, me ha puesto en el mercado, me ha hecho presentar mis credenciales como entrenador y tengo que estar eternamente agradecido al club y la afición. Volvería sin dudarlo, pero no con los que están ahora. Si no te quieren lo mejor es no estar. Sé qué es querer a un club, me lo he pasado tan bien, he hecho a tanta gente rayista que no lo era, ciudades que han apoyado que no lo eran… si he puesto mi granito de arena, satisfecho, ahora tengo que defender a nivel personal, y no quiero que se haga público porque ya es una cosa mía, y la vida sigue, entrenaré a otro equipo, otra ciudad y empezar de cero otro proyecto.

¿Ha vuelto a ‘su casa’, Vallecas?

He vuelto a Vallecas, me aboné, tengo dos abonos, fui el primer partido de Liga ante el Granada y ante el Sevilla. Quise evitar que la gente se distrajera, llegué tarde y me fui antes para no armar revuelo.

Sólo nos falta verle entre la hinchada más fiel del Rayo.

Me gustaría ver un partido con los Bucaneros. Me he identificado con el espíritu de las armas, como había que trabajar. Me llaman para preocuparse por mí. Por mi profesión el populismo muchas veces no interesa y tienes que marcar unas pautas. Me gustaría hacerlo pero no puedo ahora. El día que me retire de esto seré libre y podré ir con ellos. Ahora me debo a mi profesión y al club al que vaya, que defenderé a muerte.

¿Se ve más tiempo en el paro?

Me veo esta temporada entrenando, hemos tenido contactos, me suena el teléfono… Lo que no me veo es sin entrenar, mi mujer me echaría de casa, no sé lo que hacer para acumular trabajo, porque soy una persona que se me nota mucho cuando estoy contento y se me nota mucho cuando estoy decaído. Mi trabajo es mi vida, es la primera vez en mi vida que estoy en el paro, he cotizado desde los 17 años hasta los 44. Dejé el negocio familiar porque aposté por el fútbol, este año estoy de espera.

Ahora tiene buen cartel en España.

Soy un entrenador que todavía tengo que demostrar mi trabajo. No le voy a hacer ascos a una Segunda División, creo mucho en el trabajo que hacemos mi cuerpo técnico y yo, estoy seguro de mí  mismo y me da lo mismo la categoría, en cualquier proyecto daríamos ese matiz de ilusión  y lucha por lo que queremos. Me considero una persona que puedo transmitir valores que se han perdido en el fútbol profesional, porque venimos del fútbol amateur, y hay muchas cosas del mundo del fútbol amateur que hay que llevar al fútbol profesional, para que la gente sepa que todavía hay que hacer las cosas con sentimiento. Lo profesionales minimizan muchas cosas…

¿Aprovecha para estudiar ahora que tiene más tiempo libre?

Estoy reciclándome, lo hago continuamente, también cuando trabajo. Ahora veo métodos de trabajo hasta de China. Hemos hecho un esquema de trabajo con mi cuerpo técnico y estamos haciendo un análisis de todos los equipos y jugadores de primera y segunda, analizando el por qué de las cosas. Nos fijamos en las cosas que se están haciendo bien. A nuestro método de trabajo le estamos ampliando el abanico. En los equipos a los que podemos ir no podemos tener todo lo que querríamos. En el Rayo teníamos 5 GPS, no más. La idea la llevamos y a trabajar.

Ahora pueden medirlo todo en cada partido y en cada entrenamiento. 

Somos amantes de las nuevas tecnologías, analizamos mucho el por qué y el para qué de las cosas. Hacemos trabajo exhaustivo, con pocos medios se pueden tener grandes objetivos. Cualificar cargas de trabajo que es importante.

En Vallecas no podíais tener todos los medios que queríais, ¿es un club tan diferente al resto?

El Rayo es como una religión, es un club diferente en todos los aspectos, para lo bueno y para lo malo. Te tienes que enganchar, tienes que entenderlo, que sentirlo y ver las cosas positivas para tirar para adelante. Todos los entrenadores deberían empezar por un Rayo Vallecano, a mí me ha servido de experiencia. No sería quien soy sin el Rayo.

Usted que viene desde el fútbol modesto, habrá notado un gran salto en Primera División… 

Empecé en tercera división, el campo artificial no podían regarlo, contrataba de mi suelo un cámara para estudiar rivales, lo presentábamos en el vestuario en la pared cascada con un proyector chiquito. Vengo de campos de tercera, cuando llegué a Segunda División pegué un saltito, llegué a Primera y di otro saltito, pero me lo imaginaba de otra manera. El primer partido en La Catedral ante el Atlhetic no teníamos ropa para jugar, tuvimos que comprar pantalones blancos en una tienda antes de salir porque no había llegado la ropa. Unas camisetas tenían  publicidad otras no, las tallas eran xs… Media hora antes del partido los jugadores sólo hablaban de la ropa en vez de San Mamés. Era mi estreno en La Catedral, donde yo quería estrenarme. El destino es caprichoso, yo quería empezar la liga en La Catedral, como hubo huelga no jugamos en Mallorca y mi primer partido en primera era en La Catedral, como había soñado, y llegar allí y ver que no teníamos pantalones… me acordaba de mi época de cadetes cuando juntábamos pantalones del año anterior de diferentes colores. Y yo he vivido eso en Primera División. Son anécdotas, piedras que hemos tenido que ir superando y nos han hecho más fuertes, nos han hecho mejores. Luego hicimos un partidazo, empatamos a uno. Vas en el autobús y piensas, si tuviéramos recursos…

No se puede morir sin entrenar a… 

El Athletic es uno de los equipos que sueño entrenar alguna vez en mi vida, Osasuna, Sporting… Me apasionan porque detrás de esos clubes hay alma y sentimiento, igual que en el Rayo, pero a gran escala. Ese carácter es el que a mí me gusta. El entrenador se tiene que sentir a gusto y a la vez arropado por tantos pequeños detalles que al final hacen más grande tu trabajo.

Tiene un estilo que recuerda al trabajo de Joaquín Caparrós. 

Caparrós ha conseguido objetivos, ha sacado valores y jugadores de las canteras, de la nada ha conseguido grandes metas. Conseguir un buen cesto con pocos mimbres es increíble. Siempre estamos valorando el que gana la Liga, el que gana la Champions… La gente se aprovecha luego de su trabajo, en Sevilla y en Bilbao se han encontrado un equipo estructurado y unas ideas y unos métodos. Cuando vas a un club y el entrenador que se va deja unos métodos y una filosofía de trabajo, tú lo palpas. A mi me costó muchísimo porque cuando cojo el Rayo venían de cinco meses con muchos problemas, no había estructura sólida, y tuve que partir de cero. Implantar una filosofía, implantar una meta. Muchas veces tuve que mentir para que se lo creyeran. Yo me tiro al pozo porque me han dicho que hay agua, y se tiran al pozo, y eso cuesta. Se valora mucho los resultados, pero yo valoro mucho por ejemplo lo que ha hecho el Levante clasificándose para Europa League. Para mí es como ganar la Liga o la Champions. O que el Rayo se salve aunque sea en el último minuto, para mi es como ganar la Champions, es lo que se debería valorar más.

El fútbol no pasa por su mejor momento, ¿deberían intervenir los gobiernos?

Los políticos se agarran al deporte cuando quieren, pero el fútbol mueve masas sociales, es un movimiento sociológico impresionante. Una ciudad tienen  dependencia por el fútbol, hay ciudades que se conocen por el fútbol: Villarreal se conoce por el fútbol, Miranda, Alcorcón. Lo que puede hacer el fútbol no lo hace nadie, poner de acuerdo e ilusionar a toda una ciudad. Lo que ha hecho la selección española por la marca España, no lo ha conseguido ningún político. Poner a todos de acuerdo, incluso a nivel mundial… Sólo se quejan por los problemas económicos, los impagos… vamos a ayudar al fútbol, no a nivel económico, pero vamos a enseñar a estructurarles en el equipo, para que la gestión sea buena, y si hay algo sucio fuera.

Con la crisis parece que la sociedad ya no ve con tan buenos ojos el mundo del fútbol.

Hay que fomentar el fútbol base, los valores, cuando estás en la cúspide, no lo puedes olvidar. No me canso de ir a eventos, somos iconos que tenemos que agradecer muchas cosas.

Pero los protagonistas del fútbol, jugadores, directivas, entrenadores… no son nada accesibles, ni para la prensa ni para los aficionados. Hay excesivo hermetismo.

Yo no doy el parámetro de Primera, soy accesible a los medios, y lo que más me duele es que hay gente que se confunde con la accesibilidad. Te llaman porque saben que hablas, Habría que premiar a los que son accesibles con los niños, nunca he negado ninguna fotografía ni una firma a nadie. En el Calderón, del trayecto de la puerta al palco tardé 45 minutos por pararme con todo el mundo. Si yo me niego ha hacer una foto, yo he sido igual que ese, le estoy negando la felicidad y no soy nadie para eso.

Guardiola y Bielsa, por ejemplo, no conceden ni entrevistas. 

Yo no he llegado al nivel de Pep o Mourinho, pero no creo que cambiara mi manera de ser. Al no haber sido futbolista profesional, igual es por eso. A Bielsa le permiten esos métodos de trabajo, pero no los comparto. Mourinho y Guardiola llevan el aislamiento desde que eran jugadores, siguen en esa rutina. No comparto el aislamiento.

¿Ni si quiera cuando se está jugando la permanencia en el último partido? 

Lo más normal es lo que al final te lleva al éxito. La última jornada no nos quedaba más que dejarlo a lo que saliera, poco podíamos decir a los jugadores, sólo quitarles tensión. Un jugador me dijo que en la siesta, en la cama, estaba sudando la gota de nervios, yo nunca había sudado y en la cama, con aire acondicionado, estaba sudando.

¿Trabaja la motivación en el vestuario?

A mi me gusta motivar a la gente Me gusta cambiar, hacer pequeños trabajos con los jugadores, a veces videos de superación no relacionados con el fútbol, otras veces hemos grabado sus propios videos familiares, para que les llegara mejor el mensaje. En el bus llevábamos canciones que luego el speaker las ponía en el calentamiento, todavía siguen sonando las mismas en Vallecas. En el bus cambiábamos, no soy de prohibir pero a veces los prohibíamos los cascos para que no se aislaran y prestaran atención al video.

¿Hace falta mantener al jugador concentrado toda la semana?

Me gusta que no haya relajación en los entrenamientos. Al principio de temporada hacemos dos equipos y todos los viernes jugamos un partidillo. Nada de amistoso, en juego pequeños trofeos, dinero por cada gol encajado, damos premios… Se picaban, les incentivábamos, y les hacíamos competir hasta el día de relajación y pachanga. Cada gol 5 euros cada uno, hacíamos buena hucha. En vez de hacer baño y masaje, organizábamos algo más, una competición de bolos, pint-ball, y nos metíamos dentro de la dinámica de grupo. No soy un tío que invente cosas, pero me gusta darle mi personalidad al equipo.

A veces perdemos de vista que los jugadores son personas, como usted y como yo. 

El jugador profesional es persona, es humano, tiene hijos, está casado, tiene problemas, está triste, es muy joven. Parece que con 32 años son unos viejos, y están en lo mejor de su vida. Tienes que meterles en la dinámica normal, una vida normal. Meten un gol y ves que se chupa el dedo, señala la barriguita… tienes que meterte en eso. Puedo ser una persona que el planteamiento táctico y el trabajo sea estricto, pero que se den cuenta que son humanos. Algunos entrenadores no quieren concentraciones, y otros las prefieren. Cada método tiene su encanto, lo que no se puede es los extremismos, hay que adaptarse a los jugadores.

 ¿Quién es el mejor entrenador?

Para mi el mejor entrenador es el que saca el máximo rendimiento a sus jugadores. Por encima de títulos y otras cosas.

Dígame algún nombre.

Una de las referencias es Vicente del Bosque, por su humildad, las maneras de tratar las cosas, encajar los golpes. En la Eurocopa ha tenido críticas para parar. Él creía en su idea y ha muerto con su idea, con su tranquilidad, sin ponerse nervioso ni encararse con nadie, ha hecho creer a los jugadores lo que estaban haciendo, y esa mente calmada le ha hecho ganar un Mundial y una Eurocopa. Siempre ha buscado el bien de la Selección, él hace lo que cree, le da igual lo que digan los del Madrid, Barcelona o el Athletic. Pero sobre todo por su humildad. Más de treinta seleccionadores se levantaron a aplaudirle, eso no lo ha conseguido nadie. El título de mejor entrenador se lo tenían que haber dado a él.

¿Somos demasiado resultadistas en España? 

Si en vez de conseguir la permanencia desciendo de categoría en el último minuto con el Rayo, hubiera sido catastrófico para mi carrera deportiva. La gente se olvida, da igual que jugáramos mal los últimos seis partidos, se ha cumplido el objetivo y es lo que importa. Al final, bota la pelota en la raya, y la suerte es que vaya para un lado o para otro. Es lo que no me gusta de la gente, lo resultadista que es.

Ahora colabora como comentarista en algunos medios. ¿Le molestaba cuando un compañero de profesión le criticaba? 

Me gusta ser comentarista y es agradecido. A mí no me gusta criticar, me gusta puntualizar y analizar. No me meto con los sistemas de juego, cuento lo que estoy viendo, pero no diría que pondría otra cosa. Me gusta sacar las cosas positivas de todos los entrenadores más que las negativas. Estoy atado de pies y manos y condicionado porque estoy en activo. Es una falta de respeto. Todos los entrenadores tenemos momentos que estás obsesionado y no lo ves, y si otro te quiere pisotear y te lo dice públicamente te fastidia. Todos cometemos errores.

 Mejor detrás del micrófono que sufriendo una goleada en el Camp Nou.

El Camp Nou es una pradera, no es un campo de fútbol. Eso es un campo sin porterías, madre mía, como cuando jugabas por el prado y valía jugar por todo, que saliera por detrás de los pilones y no había fueras. Eso es el Camp Nou. Se ponen a tocar allí y empiezas de un lado a otro y vuelven para atrás, para adelante, para atrás… y piensas, “pero si no ha salido todavía el balón”…

¿Hay alguna forma de ganar al Barcelona? 

Nosotros aplicamos ir a por ellos, a pecho descubierto. Para mí fue uno de los partidos claves de la temporada, se hicieron las cosas muy bien, pero el pequeño error te penaliza mucho en Primera y ante esos equipos.

Ahora Tito ha cogido el testigo de Guardiola. ¿Puede ser este Barcelona mejor que en temporadas anteriores?

Me extraña que el Barcelona de Tito pueda llegar a ser mejor que el de Pep. Puede llegar a ser el Barcelona, pero es muy difícil superar la excelencia de juego que hizo el Barcelona de Pep. Todos los jugadores estaban en su mejor momento. Ahora las comparaciones van a ser odiosas, nunca va a ser un juicio de valor exacto. Superar los 14 títulos de Guardiola es muy complicado.

¿Mourinho o Pep Guardiola?

Futbolísticamente, Mourinho y Pep tienen su encanto. Los equipos de Mourinho practican un fútbol muy directo a portería, muy vertical, buscan mucho la velocidad, llegar lo antes posible al área contraria. El fútbol de Guardiola es un futbol de posesión y temporizar la pelota, medio adormilarte. Es un equipo que te suele tocar por dentro para sacarte por fuera, para luego ir por dentro, para luego rematarte por fuera… y todo te lo remata por dentro. Al Barcelona de Guardiola le regalas las bandas y tienen problemas, es lo que le hizo el Chelsea en las semifinales de Champions. Son equipos que aunque hagas eso te meten gol y si no es porque se han alineado todos los astros, porque te hacen 20 mil ocasiones es de gol.

¿El Barcelona tiene más gol que el Real Madrid? 

A nosotros nos metieron 7 goles de 10 tiros a portería. Cuando el Barcelona tiene efectividad máxima, la goleada es de escándalo. La superioridad técnica de los jugadores del Real Madrid tapan mucho las carencias tácticas.

Como entrenador, ¿a quién es más fácil meterle mano, al Madrid o al Barcelona?

Es más fácil parar al Madrid que al Barcelona. A un Madrid le tapas dos cosas y les puedes parar, tapas la idea del entrenador. Al Barcelona, le tapas las ideas del entrenador y tiene tantas variantes de los jugadores que se acaban las tácticas, coge el balón Messi, se quita dos jugadores de en medio, y ya se te ha jodido la táctica. Contra el Madrid paras a Xabi Alonso  y a arriba ya no llegan balones. El Madrid tiene  juego vertical, directo y preciso, es el equipo que mejor tiene el contragolpe a una velocidad abismal. Cristiano Ronaldo corrió a una velocidad máxima de 32 km/h con el balón y mi jugador hacía picos de 27 km/h y no lo pudo alcanzar. Nos hicieron un gol en seis segundos en una contra. Es como cuando ves a Usain Bolt, entra riéndose y si le hace falta más tira más, es imposible. Al Madrid le das espacio y eres hombre muerto, si le tapas espacios le cuesta pensar, es un equipo que tiene mucha calidad pero le puedes crear problemas. Al Barcelona le tapas espacios y no sé por qué,  te hace tiki-taka y con una posición de cuerpo se han ido de tres jugadores. Es diferente. Mourinho ha ganado todo con varios equipos. Guardiola también ha ganado todo, pero ahora hay que verlo en otro equipo y con otros jugadores, a ver si es capaz. En el Barcelona Guardiola era capitán general, tenía jerarquía y entrenaba a la carta, cuando quería y cómo quería.

 Guardiola tuvo carta blanca.

Guardiola ha sido nuestro hermano mayor, nos ha abierto las puertas a todos los que venimos de abajo. Para llegar al Rayo Vallecano yo puse el ejemplo de Guardiola. Valoro que llegó con paso firme y con las ideas muy claras, sabía a lo que venía. Cuando llegas a un sitio no te pueden ver dudar por nada, aunque tengas que quitarte al mejor del equipo. Si lo haces es porque has estudiado muy bien al equipo. Guardiola es muy buen estratega, estudió muy bien y como estaba dentro del Barcelona sabía los problemas que había, y que no le iban a exigir ganar la Liga el primer año, se quitó jugadores para hacer más grande  a Messi, Xavi e Iniesta, porque otros jugadores les hacían de menos (Ronaldinho, Deco, Eto´o). Xavi e Iniesta no eran tan grandes.

¿El Barcelona es un equipo de toque o de presión?

El Barcelona es un equipo de toque pero es un equipo que va de la mano de la presión. Es un equipo muy equilibrado. Toca, pero se van moviendo todas las piezas al ritmo que van tocando. Juegan con siete líneas, portero, dos centrales, laterales, pivote, dos medios centros, delantero. Siempre marcan siete líneas, por eso siempre hay punto de apoyo. Es como cuando el resto de equipos entrenamos con un jugador comodín para generar superioridades. Al Barcelona le expulsan uno y no se nota; dices, ahora estamos iguales. Siempre tienen superioridad numérica. Su esquema de juego y su posición parecen más. Cuando pierden la pelota arriba, están tan bien colocados, que la  presión la ejercen porque sí, solamente con la colocación. El que pierde la pelota va al jugador del balón, dejan la banda contraria libre y obligan al equipo contrario a dar el pase para provocar el error. Hacen una presión muy conjunta.

Cuando uno va a jugar al Camp Nou, ¿entra al campo con el partido perdido? 

Yo creía que podía ganar en el Camp Nou, pero tenían que salir todas las cosas bien y al Barcelona no le tenía que salir su partido. Guardiola antes de acabar el partido me dijo “olé tus huevos” por el planteamiento que hicimos. Nos dijo que éramos unos valientes. Pero es muy listo y me ganó la partida. Le pillamos las cosquillas a Piqué y entonces puso a Mascherano, ahí me ganó. Les hicimos pensar que no veas. Le hicimos el 43% de posesión. De su 57% de posesión, el 30% lo hicieron en campo propio.

 Tu estrella el año pasado era Michu, ¿te sorprende el rendimiento que está teniendo en la Premier? 

A mí Michu no me está sorprendiendo, he trabajado con él un año. Yo cuando lo fiché no estaba así, lo hicimos así aquí. Le hicimos creer en él. Para adelante presiona muy bien, para atrás presiona muy mal, no es jugador de centro del campo, ejerce como segundo delantero. Las presiones para adelante son brutales porque él abarca mucho porque tiene una zancada muy larga. Si le dejas un metro date por jodido, te gana. En Inglaterra todas las presiones son para adelante. Yo sabía que en Inglaterra Michu iba a destacar. Nosotros hicimos el equipo a favor de Michu, fiché a diez para que jugaran alrededor de Michu. Yo creía en Michu, y él me lo demostró con 15 goles en Liga y 4 en Copa.

 ¿Qué piensa uno cuando se ve en el Bernabéu, Camp Nou, San Mamés? ¿Le da tiempo a disfrutar? 

Una fiesta, estar en los grandes estadios, disfrutaba el momento, iba con los deberes hechos e iba a disfrutar. Otra cosa que luego me pusieran las preguntas retorcidas. Como soy un ganador nato, si va mal las cosas, estoy analizando todo, muevo las piezas, doy soluciones a los jugadores. A veces se bloquean los jugadores y te pide soluciones. Otras veces te las dan a ti. Estas viendo el partido  todo el rato y en tensión.

El Rayo vendió cara la victoria ante los grandes en sus campos. 

En El Bernabéu Mourinho estuvo todo el partido de pie y en el Camp Nou Guardiola también, y con otros equipos están sentados viendo el partido y disfrutando. Mourinho tuvo que hacer un cambio en el minuto 30, Lass por Özil, eso es porque el rival le estaba superando. Y Guardiola cambió tres veces el sistema. A la guerra no se puede ir con pistolas de agua y nosotros íbamos con pistolas de agua. Nosotros podíamos asustarles un poquito, pero no matarles. Por eso salí muy satisfecho de los dos campos, por la actitud y comportamiento de mis jugadores, aunque no me llevara el premio. Te vas satisfecho por poner contra las cuerdas a un rival superior a ti.

Puede fardar de haberse medido a los entrenadores más grandes. 

Yo competía contra Mourinho que ha ganado la Champions y contra Guardiola, y yo soy un aspirante, y con los guantes desabrochados. Yo sabía lo que tenía y estaba satisfecho, siempre peleaba. Transmitía tanto a mis jugadores que después de perder contra el Real Madrid un jugador me dijo: “Mister, yo he estado en el Atlético de Madrid y nunca salía creyendo que íbamos a ganar al Madrid, y aquí en el Rayo  antes de empezar el partido creía que le íbamos a ganar y hemos estado a punto”.

 ¿A quién daría el Balón de Oro? ¿Messi o Cristiano? 

Messi y Cristiano son muy diferentes, son los dos muy buenos jugadores, los mejores del mundo. Messi es determinante y Cristiano también. Dos jugadores que llegan a 45 goles, no me puedo decantar por ninguno, me quedo con los dos, son dos mitos que están haciendo historia y va a ser difícil desbancarlos. La suerte de Messi es que está alrededor de muchos jugadores de un perfil muy alto, y Cristaino está alrededor de muchos jugadores muy buenos pero no rayan tan alto como Xavi o Iniesta. Cuando Cristiano no marca la diferencia el Madrid lo nota.

¿ Xavi e Iniesta están al nivel de Messi y Cristiano?

Xavi e Iniesta están al nivel de Messi y Cristiano, incluso, yo soy romántico, y podrían estar por encima de ellos si no fuéramos tan resultadistas y no miráramos los goles. Van a ser los jugadores que con el tiempo se les va a echar mucho de menos. Yo les llamo los abrelatas, por la manera que tienen de desatascar todo. Ven el fútbol de otra manera, piensan antes que tú, es muy difícil hacer lo que hacen, que antes de recibir el balón ya saben dónde lo van a mandar y con un simple control orientado se van de dos jugadores. Es impresionante. Pero aquí se valora mucho el jugador-gol, pero el jugador-creativo, si fueran de otro país estuviéramos hablando de más kilates.

 ¿Y los entrenadores extranjeros también están más valorados?

Los entrenadores extranjeros parten con bastante ventaja, es un tópico en España dar más valor a lo de fuera que a lo que tenemos. Me gustaría que nos diéramos cuenta de que nos quieren a nosotros fuera y estamos haciendo números brutales, pero es un sanbenito que nos lo tendremos que quitar ganando otro Mundial.

¿Le veremos entrenando y predicando fútbol lejos de España? 

Me apetece la liga inglesa, es mi sueño entrenar en la Premier, porque se vive el fútbol de otra manera, es como una religión para ellos, pura pasión, es algo fuera de lo común. He podido ir pero no era el momento. Mi trabajo tiene que tener continuidad en España, tengo que demostrar más en España, coger un equipo con una estructura para poder pelear por otros objetivos. Tengo una familia que cuando me desplace tiene que ser por algo que merezca mucho la pena.

¿Le gusta llegar a ser amigo de sus futbolistas o prefiere marcar distancias?

Hay veces que pierdes pulsos y veces que los ganas, pero que se sepa la jerarquía. Hay que marcar la diferencia, pero me gusta conectar y llegar a ser amigo del futbolista. Si él se confunde es cuando lo marco, si no tienen capacidad de entender lo que le estás dando, yo marcó el territorio tajante, pero sino me gusta que el jugador esté cómodo, relajado, que comente lo que le gusta, ayudarle en los problemas, conversar con él, aconsejarle como si fuera de la familia. Es difícil porque es a base de minutos. Detrás tienen representantes, jefes de prensa, amigos, firmas deportivas, si no juegas eso baja… es un mundo que cuando llegas es cuando te das cuenta.

Ahora parece que todo lo que sucede en el vestuario se acaba sabiendo.

Hay guerras que las tienes perdidas. Lo de Twitter ya es lo que faltaba. Que hables con tus jugadores de una alineación y que al minuto la gente lo sepa por Twitter… eso es una falta de profesionalidad que no existe en otros deportes. Eso sería tabú. Imagínate la estrategia de Ferrari que lo hiciera pública por Twitter el piloto. Pero aquí peleas con 22 egos. Yo soy partidario de prohibir Twitter y Facebook a los jugadores.

 ¿Sigues enamorado del fútbol?

Me enamoré del fútbol desde que nací, mi pasión siempre ha sido ser futbolista. Me truncó mi carrera a los 18 años una grave lesión y me tuve que retirar. Y ya llevo 20 años con el título de entrenador. Empecé muy joven, me apasionaba hacer los entrenamientos en casa. Me ha costado más llegar a la élite por no ser jugador profesional, por eso creo que yo todavía puedo estar bastante mejor, una vez ya he llegado a la élite he visto que aquí se puede vivir si lo haces todo con pasión, le pones alma y eres honrado. Me he rodeado de buena gente, que es  muy importante. He llegada hasta aquí y ahora estoy más enamorado todavía.

¿Aunque el fútbol sea una guerra sin final? 

Yo se lo digo a mis jugadores, dentro del campo eres tú y ese, el defensa no te puede quitar el pan, es una guerra, tienes que anticiparte, pensar antes, luchar… tienes que competir por todo, hasta cuando te quitas la camisa tienes que tener mejor tipo que él. Compite, un tío que compita, si carece de talento llegará siempre. Un tipo con talento, si no compite se hundirá siempre. En el fútbol y en la vida. Hay que ser emprendedor, estar continuamente compitiendo, superando umbrales en la vida para conseguir objetivos o no consigues nada.

 ¿Ha apostado mucho para hacer realidad sus sueños?

El año del Rayo arriesgué mucho, dejé mi negocio. Tenía tres hijas y un nivel de vida alto, y llegó un momento que si no entras… Ese año lo pasé mal, tuve que pedir préstamos. Lo arriesgué todo por ser entrenador profesional. Le dije a mi mujer, “¿apostamos?”, y me dijo, “es el sueño de tu vida, agárralo, si tienes una pequeña oportunidad los vas a reventar”. Y ella que me conoce dijo, “tú no sabes por quién han apostado”. Me empezaron a poner cláusulas y me dijo, “las van a perder todas”, y las perdieron todas.

¿Es su mujer ‘culpable’ de sus éxitos?

Mi mujer es la mayor responsable de mis éxitos. He tenido la suerte de haber coincidido con esa persona, es la que me ha guiado personalmente, es mi segundo yo, me anticipa las cosas. Es más miedosa, pero se siente fuerte conmigo, y me apoya en todo. Me ha consentido todo. En mi etapa de padre tenía el negocio y era entrenador, estaba de seis de la mañana a dos de la madrugada fuera de casa, es muy difícil, pero ella sabía que estábamos apostando, y ha aguantado muchos momentos en los que se ha quedado sola. Ella ha apostado por mi carrera, en todo momento me ha apoyado.

¿Algún día le veremos apoyándole mientras entrena a un grande?

Yo nunca pongo puertas a mi sueño, y mi sueño es entrenar a un grande para conseguir la meta más alta en mi carrera deportiva. Me va a costar más que a nadie, voy a tener que pasar por todas las categorías del fútbol. A lo mejor pasan 20 años, pero no descartes que entrenaré a un grande. Y os volveré a coger el teléfono. Yo siempre.

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