El dilema del 9

2 Oct

* Por Marcos López, colaborador de COPE, Marca, Marca TV, La Sexta

Calidad y saturación de nombres, momentos de forma que marcarán la lista de convocados. Excelencia posicional, Del Bosque tiene recursos varios, planes de diverso tipo y jugadores que determinan la manera de jugar. En el éxito la discusión se reduce, argumentar áreas de mejora te convierte en hereje, atreverse es morir en la hoguera por más que acciones individuales concretas hayan determinado el éxito o el fracaso. Dirigir un circo mediático, jugar con la exageración de talentos y la imposibilidad que entren todos, es perfecto para hablar y no parar en los días donde lo reseñable es vulgar.

Antes de los nombres, el juego. El ritmo lo marca el Barça, el innegociable carácter indiscutible de Casillas y la presencia de Xabi Alonso en la sala de máquinas no sirve para ocultar que el modelo de juego tiene la inspiración de la Guardiología. Todo lo que ocurra allí, por más mestizaje que haya en la convocatoria, pasará por buscar soluciones conocidas por el núcleo duro azulgrana. Tras la reflexión, la certeza. El Barça juega sin ‘9’, y no es cosa de dos días, Eto’o ya es prehistoria y los tiempos de Ibrahimovic sirvieron para recordar que sólo hay un león indomable. En ese espacio no hay nadie, la ceguera sobre esa posición de los azulgrana ya es rutina, y si hay alguien es para el momento último.

La ecuación es sencilla. Medio país hablando de Torres, Llorente, Negredo o Soldado contra medio equipo que ha perdido el hábito de mirar y descargar toda la responsabilidad en el ‘9’. Poner a uno puede ser jugar con uno menos, a no ser que sea uno de los suyos, uno que juegue a lo mismo.

No, no me he olvidado del “Guaje” Villa por más que no lo cite en la duda. Muchos se han olvidado de que Villa no juega de ‘9’, ni con Guardiola ni con Del Bosque. El killer asturiano ya es un ‘11’ desde tiempo atrás. Problemas. Buscar a uno que interprete al grupo o hacer que un jugador haga danzar a un grupo. La solución no es sencilla, asegurar que el ‘9’ no es invisible pasa por elegir uno de la cuerda. A día de hoy, tres nombres: Cesc, Silva y Mata. Fábregas lleva 15 goles y 16 asistencias y un buen número de goles con la cabeza mezclados con goles en una baldosa. Le queda temporada para firmar una tarjeta incontestable. Los números de Silva son otros, pero como Mata ya ejerce de mandamás, la responsabilidad es suya.

Alejarse del modelo pasa por tirar de doble pivote para quitar un entrelíneas y jugar con una referencia, así como hacer una lista con posiciones dobladas. Esto es, un par de ‘9’ más la opción del ‘guaje’ como ‘11’. El fútbol demuestra que vamos justos, partidos por la mínima reflejan las rondas pasadas y una certeza, tras la elección del killer surgirá un debate más complejo para el seleccionador y es que si juega un ‘9’, el dominó terminará por dejar en el banquillo a los indiscutibles del passing game y es que Xavi, Iniesta, Cesc, Silva, Mata… no caben todos pero seguro que alguno se acuerda a que con Guardiola entran esos y algunos más.

* Columna publicada en el Número 3 de Quality Sport, marzo de 2012

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